Nombrar la diferencia, re-escribir los relatos: experiencias y prácticas cuir en el arte de rosario (2007-2019)
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en esta pesadilla de presente, propusimos un tema y fundamentamos su emergencia
La construcción de un relato historiográfico que reúna prácticas del arte cuir o de la disidencia sexual en Rosario implica el imperativo de ensayar una voz desobediente que interrumpa el flujo de narraciones y representaciones canónicas para darle lugar a la diferencia. Creemos necesaria y pronta la sistematización de un racconto de experiencias y acontecimientos recientes en la ciudad, que han permeado los circuitos institucionales y también fabricado sus propias geografías laterales. Recuperar estas prácticas desde la historia del arte en un ámbito académico universitario es una posibilidad de precipitar estos episodios y sedimentar un suelo de reflexión en torno a la nerviosa relación entre arte y sociedad, en principio para preguntarse en qué contexto afloran estas manifestaciones, a quiénes se dirigen y cómo lo hacen.
Para esto vamos a señalar dos momentos, que funcionan a la manera de contención invisible, de un grupo de movimientos susceptibles de analizar. En primer lugar, Irradiaciones de un legado, una exposición que tuvo lugar en la sede Castagnino en el año 2008. La polémica frente a la exhibición de la obra de Mauro Guzmán titulada La historia de amor más bella, más grande y más heroica de todos los tiempos (2007) propició que se pronuncien distintas voces y actores alrededor de la ofensa, la censura, la expresión y la iconografía. En segundo lugar, diez años más tarde, la Quincena del Arte 2019 se escribe con Q de queer. ¿Qué sucedió en el medio? La presente investigación busca reparar y enriquecer el relato con aquellas voces y existencias que desde el retorno democrático buscan hacer un presente más justo para todxs y señalar con ello que, inevitablemente, el campo del arte también se encuentra comprometido en la realización de este anhelo.
lo vinculamos con investigaciones que nos interpelan
Para abordar esta investigación es imprescindible localizar investigadorxs, literatxs, artistas y propuestas curatoriales cuyas inquietudes y sensibilidades rocen el tema propuesto en esta tesina, tracen recorridos paralelos u oblicuos o representen antecedentes significativos para proponer provisoriamente una genealogía.
En un horizonte nacional, encontramos tres libros que esclarecieron (cada uno con su objeto de investigación) posibles acercamientos a la producción cuir. En orden de lectura, en primer lugar, Dónde está el peligro, Estéticas de la disidencia sexual de Mariano López Seoane, editado por Beatriz Viterbo en 2023. Evitando una cronología, dicho material reúne siete episodios que condensan la historia de activismos (entre ellos, ACT UP en Estados Unidos, Frente de Liberación Homosexual y Grupo de Acción Gay en Argentina), manifestaciones culturales (The Factory en Estados Unidos, las producciones cinematográficas de Almodóvar y su vínculo con la movida madrileña, como también el problemático documental Paris is burning) y estéticas situadas (entre ellas la curaduría doméstica de los noventa de Jorge Gumier Maier en el Rojas o el movimiento del Camp en los sesenta, específicamente el análisis/close reading de un ensayo de Susan Sontag titulado Notes on Camp, 1964). En segundo lugar, Ninguna línea recta, Contraculturas punk y políticas sexuales en Argentina (1984-2007) de Nicolas Cuello y Lucas Disalvo, editado por Tren en Movimiento en 2022. Se trata fundamentalmente de un libro dearchivo de producción gráfica realizada por poblaciones “periféricas” o “subterráneas” en nuestro territorio en el transcurrir del retorno democrático. Manifiestos, panfletos y zines en busca de una urgente reinvención del mundo; producciones culturales de sujetos signados por la alteridad y la abyección, pero atravesados por un genuino deseo de ser libres. Por último y tercer lugar, Imágenes seropositivas, Prácticas artísticas y narrativas sobre el vih en los años 80 y 90, compilación realizada por Francisco Lemus y editada por EDULP en el año 2021. El presente libro se ordena en experiencias seropositivas, archivos y saberes situados para desestabilizar genealogías arraigadas a la historia del arte reciente, desplegada por lo general a través de dualismos (global/local, modernismo/posmodernismo, lo público/lo privado), partiendo de la premisa de que la cultura literaria primero y luego la visual, generada con la crisis del VIH, fue transversal, cancelando trayectorias individuales, construyendo alianzas intergeneracionales y diálogos con activismos.
Otros materiales significativos en esta búsqueda de antecedentes fueron libros críticos de escritorxs que traen en sí mismxs formas diferenciales sobre cómo abordar lo contemporáneo. En primer lugar, la lectura de Ensayos sobre arte argentino y latinoamericano de Andrea Giunta (2011) fue relevadora para figurar cuestiones elementales de la operatoria de ciertos agentes del campo del arte. En tanto que la palabra define, legitima y controla los sentidos, la autora señala que nuestra tarea en ámbito de producción o en el lugar de lectura es visualizar las articulaciones de poder que se enmarcan en el carácter ambiguo o instrumental de ciertas palabras utilizadas en este circuito y analizar hasta qué punto éstas contribuyen a sostener ficciones. Para sorpresa de nadie, el arte es también un espacio de negociación de agendas. Para Giunta hay un corrimiento: el punto no está en señalar las ausencias en el relato, sino que ahora es fundamental prestar atención a cómo se construyen las diferencias. En ese sentido, nuestra labor no se contenta con fábulas de una estética pluralidad para una tribuna, sino que hoy es necesario un sostenido cuestionamiento, en los textos, en las salas y en las aulas.
También rescatamos el aporte de críticxs, artistas o curadorxs que, aún sin contar con el rigor de la academia, han sabido abordar caminos poco transitados, esbozando formas más pantanosas de acercarse a los objetos de estudio y elaborando reflexiones que abren la puerta a nuevas interrogantes. Por un lado, Mugre Severa, un compendio de ensayos y textos curatoriales de Nancy Rojas publicado en 2021 por Caracol Ediciones. De manera rauda, frontal y sucia, la autora concibe una cartografía distinta de lo que sucede en Rosario del 2000 a esta parte en materia de arte contemporáneo, atendiendo a nuevos gestos en lxs trabajadorxs del arte: el lugar de la alteridad, la gestión como lo normal, la multidisciplinariedad y la decisión de transitar varias sendas al mismo tiempo. Además, renuncia a las lecturas lavadas y aboga por restituir la potencialidad de las narrativas queer: abandonar ese lomo manso y calzarse de herramientas necesarias para transitar los derroteros contemporáneos, invitar a todxs a hacer el ejercicio de re-escribir nuestros lugares y nuestras historias en el campo del arte. Por el otro, El surrealismo rosa de hoy de Santiago Villanueva publicado en el 2021 por Iván Rosado, un ensayo crítico y visual que expresa una manera desobediente de leer el relato surrealista argentino. Lejos de toda solemnidad, las palabras de Villanueva son festivas, disruptivas y un poco rebeldes, rasgos estratégicamente necesarios para discutir lo canónico del arte argentino, sus nobles tradiciones, sus relatos blancos, varoniles y clasistas. Abogando por cierta pluralidad, por supuesto inconsulta y desjerarquizada, su repertorio visual comprende desde dibujos hasta performances, lo cual desliza cierta estreno y maleabilidad de un término que se pronuncia a sí mismo y se deja abrazar por todxs lxs que quieran formar parte de su errático programa estético, de manera transitoria, eventual o para siempre. Fue preciso revisar este texto, discutir y despejar algunas cargas subjetivas para finalmente poder atender con criticismo a aquellas expresiones incómodas que el autor lanza reiteradas veces, asegurando que el surrealismo argentino está hoy más cerca de un andar cuir que de la onírica, del psicoanálisis, del modelo francés importado y toda esa interpretación de la extranjería que nos trajo hasta acá.
armamos una hipótesis
Es indudable que los trabajos recientes mencionados están signados por la lente de la capital. Lejos de ser un aspecto percibido como algo negativo, nos aventura y entusiasma aún más en la tarea de construir un relato historiográfico local que atienda a nuestro carácter, a nuestros actores y a nuestros intereses. Sostenemos que son investigaciones señeras e ineludibles, pero es necesario y urgente formular teoría desde acá ya que creemos que no son los mismos factores los que dinamizan las acciones de la diferencia ni tampoco los que dinamitan las lógicas heterocentradas de producción y recepción del arte. La cercanía con Buenos Aires a veces abruma y ensombrece. Si vamos a nombrar la diferencia y re-escribir los relatos sería ideal empezar a hablar un dialecto propio, construir con nuestros recursos la experiencia de un arte disidente en Rosario.
Ahora bien, la presente investigación comprende principalmente el estudio de un período de doce años, atravesados tanto por ampliaciones de derechos, así como también en contrapartida, por reticentes discursos arcaicos. Insistimos que la producción cuir ha salido de la marginalidad hace mucho tiempo y ha conseguido colarse en diferentes programas institucionales a veces de manera solapada y a veces de manera más explícita. Adherimos a la idea que, desde el siglo XX, el arte de Rosario estuvo signado por una tradición alternativa respecto a la agenda de capital. Son bien conocidos los relatos de las grandes figuras masculinas, pintores de taller de quienes se conservan profundas biografías. El punto es insinuar que quizás esta tradición alternativa no se ha disuelto por completo ni en el cambio de siglo ni en la historia reciente. Mientras en Buenos Aires “los putos del Rojas” actuaban al calor del ámbito universitario en los noventa, en Rosario, Graciela Sacco y Mónica Castagnotto construyeron imágenes políticas para un público indomable y lapidario. Entrada la primera década del siglo XXI, el trabajo sostenido por años de contundentes activismos, articulado ahora junto a políticas públicas, permitió la posibilidad de construir vidas más dignas (salud, vivienda y trabajo). En cuanto al campo cultural, el mismo no estuvo exento de disputas. La exposición, realizada en un marco institucional en el 2008, de un sodomo y gomorro beso fue chispa suficiente para entrever, entre muchas cosas, las limitaciones propias del ejercicio democrático.
Con todo ello proclamamos que, desde los ochenta, si bien no constituyen un programa articulado, las prácticas cuir han sabido infiltrarse en las agendas de museos públicos, en las aulas universitarias y en los textos de sala. Claro que no es suficiente, el formato endogámico de los programas institucionales y la ausencia en escenas claves no consigue desarrollar una actividad genuina y sostenida. La presente investigación busca sedimentar un suelo de acontecimientos para intentar comprender cómo la metamorfosis del “escándalo público” hacia la “agenda oficial” puede dar cuenta de la potencialidad de las prácticas, experiencias y estéticas cuir para poner sobre la mesa, de manera auténtica, una reflexión crítica sobre camino recorrido y todo lo que aún falta por recorrer.
El marco teórico y la bibliografía me los guardo para mi: soy freak pero no tanto!

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