Aída Carballo: notas y tramas para una nueva perspectiva

Quien se encuentra detrás de la pantalla se dará cuenta que mes a mes este blog presenta una entrada nueva (a excepción de abril, pues marzo fue un tiempo frenético), y que éstas alternan su tema y centro entre artistas argentinas y artistas latinoamericanas, que han realizado contundente o perifericamente algún tipo de producción gráfica en torno al campo del grabado. Cuando se trata de arte argentino, todo es más familiar. De lo contrario, al referir al campo latinoamericano, la autorización para escribir se escabulle por los libros y los apuntes, las palabras se disipan y las dudas inundan la pc. El punto aquí no es quedarse inmóvil en la dificultad, sino más bien remarcar la necesidad y la curiosidad, de abrir el mapa y vacilar entre estas dos coordenadas; intentar sostener el proyecto. Traigo esto a colación (y aquí salta la inevitable primera persona) para visibilizar la inquietud, humanizar un poco el contenido y que no sea una lata impersonal. 

El sueño de la muñeca, 1975.

La entrada de mayo es de Aída Carballo (1915-1985, Argentina) y se completa con la agitada decisión de inscribirla en una imposible estética surrealista. Agitada y equívoca quizás, pues esto es un ensayo juvenil y verde. Hablando de ensayos, la decisión de incluirla en esta línea (problemática y fascinante) nace luego de haber leído El surrealismo rosa de hoy (2021) de Santiago Villanueva y encontrar entre sus filas una pintura de Carballo. Este hecho despertó cierto interés en condensar una breve información sobre una artista, a veces desplegada y otras tantas poco accesible, y articular algunos de sus grabados con la poética mencionada.



La luz y la voz, 1963.

Cuando uno lee sobre el arte local atiende que aquí hubo pretensiones de llevar a la practica los postulados surrealistas en diversas ocasiones, pero lo que sucedió en las ciudades no fue más que una interpretación. En 1967 Aldo Pellegrini llamo despectivamente a esta reacción “surrealismo rosa” en el sentido de que las manifestaciones argentinas no alcanzaban las temperaturas esperadas y no cumplían exhaustivamente con lo que se imaginaba que proponían los auténticos programas internacionales. Afortunadamente es esta expresión, esencial y constitutiva en nuestro país, la que permite la apertura y visualización del surrealismo en sus diseminaciones, recorridos y apariciones en artistas de otros momentos y generaciones. De aquí la resignificación de la tradición, apropiarse de esta mueca y permitir la licencia de incluir a Carballo en esta línea.




Litografía, 1963.

La expresión “algunos grabados” es precisa puesto que cuando se trata de surrealismo, es más propicio hablar de cosas pequeñas, de ciertos lugares, de pinceladas, impresiones, decisiones o referencias surrealistas, pero no exactamente de obras. No tiene que ver específicamente con la imaginación ni con un escape. Son imágenes quietas, detenidas en el tiempo, permanentes, imágenes para siempre. ¿Acaso no son los grabados imágenes para siempre? 
Las escenas de estas xilografías, casi literarias, corresponden en su mayoría a la década del sesenta, momento en el cual podemos hablar de una experiencia, de una potente gráfica experimental, asociada con la aparición de novedosos planteos que modifican y redefinen la poética a nivel formal, iconográfico y técnico. En este nuevo y gradual relanzamiento de la disciplina se abandonan poco a poco los circuitos diferenciados para un público especializado típicos de las décadas pasadas y paradójico al rasgo intrínseco del grabado: producción de circulación social extendida.





Calvos herméticos, 1971.

Al recorrer las imágenes salta a la vista que la representación de la figura humana ha sido central en la obra de Aída Carballo. Hombres, mujeres y criaturas antropomórficas (pienso en la pintura El Eros cultural, 1980) son testigos y protagonistas de las imágenes desarrolladas por la grabadora a partir de diferentes medios gráficos. En los Calvos herméticos, dos varones de perfil rebalsan la pantalla con miradas cómplices que se dirigen a cualquier lugar. Las figuras son delimitadas con una profunda línea de aguafuerte casi corpórea posiblemente producto de un largo tiempo de exposición y corrosión de la plancha metálica. Detrás de ellos, un friso de manos operarias y ocupadas se dispersan llevando a cabo diversas acciones. Una especie de empapelado antiguo, de esos que ya no vemos más pero imaginamos haber conocido en algún recuerdo de un abuelo.

...

Ahora bien...

¿qué representa el surrealismo en el imaginario argentino? 

¿cómo se nos presenta a lxs jóvenes? 



En principio podríamos decir que se dibuja como una vanguardia, un contexto, una fantasía en la formación de cada artista o una palabra de uso corriente para designar cosas increíbles. Santiago Villanueva relata la experiencia surrealista de la juventud de los tempranos noventa cuando ésta se les presentaba a los pibes como el éxito en los medios, el triunfo del mercado y la perpetuación de los sueños. Me pregunto si algo de eso acontece hoy treinta años más tarde. Lo cierto es que el término surrealismo rosa autoriza una libertad, hace y deshace su propia genealogía, contempla a todos aquellos que quieran participar, renueva su programa y centra su atención en una particular desobediencia. 




Aída.



R   S   H   C    I    J    A    E   P   E   S   L
 e    í    á    o   m    a    g     r   a    n   u   i
l    n   b     l    a     r    u    r     l    u   r    t
 a    t     i    o    g    d    a    a   a    n   r    e
c   e    t     g    i     i    f     d    b    c   e   r
i     s    a     r     n   n    u    a   r      i    a   a
 o  i     t    a    a    e    e         a     a   l     r
n    s          f       d  s    r                 r          i
 e             í     o         c                           o

s                a               o
                                 l
                                   o

                                 r


Referencias bibliográficas


Dolinko, S. (2003). Arte para todos. La difusión del grabado como estrategia para la popularización del arte. Buenos Aires: Gráfica Integral S.A. 


Museo Nacional de Bellas Artes. (2010). Colección: volumen 2. Buenos Aires: Asoc. Amigos Museo Nacional de Bellas Artes. 


Villanueva, S. (2021). El surrealismo rosa de hoy. Ensayo visual y crítico. Rosario: Ivan Rosado.


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