Anna Maria Maiolino: un yo que se hace por encuentro con el otro

Visual, poeta, performer, Anna Maria Maiolino (1942) conversa a cada pieza en su manera confesional su condición desdoblada, fragmental y múltiple. Se trata de una mujer, migrante, artista y madre, cuya obra temprana estuvo marcada por la impermanencia y la álgida coyuntura política del Brasil entre las décadas del sesenta y setenta. Allí nos situamos; la obra gráfica de Maiolino es escasa o difusa para quien navega en internet. Sin embargo, es atractiva en cuanto tiene un fuerte componente conceptual y presencia del lenguaje, en la medida en que el pensamiento se presenta como artífice en la construcción de significantes. 




Anna, 1967.

En Latinoamérica conoce los trópicos, la universidad y los movimientos culturales de vanguardia. También experimenta la censura y la represión. Hacia 1960 se traslada a Brasil, donde inicia un curso de grabado en la Escola Nacional de Belas Artes de Río. Esto no es una mera precisión geográfica-cultural diría Hugo Achugar, sino que de lo que se trata es de determinar la posición de un sujeto y el modo en que éste se enuncia. ¿Desde dónde nos habla Maiolino? ¿y qué nos está comunicando?

La posición periférica subraya las marcas de la enunciación: éstas atraviesan y problematizan el discurso del artista de la periferia. No así sucede con los artistas metropolitanos, para quienes no existe otro mundo que su mundo; no existe otra historia que su historia. De todas formas (un pequeño asterisco) sería errado pensar la periferia en términos de homogeneidad.


Schhhiiii, 1967.

Al observar el conjunto, advertimos que la extensa y espiralada obra de Maiolino consiguió tornar sensible los desafíos que uno experimenta al existir socialmente en la colectividad. La búsqueda ansiosa y temprana de pertenecer a algo motivó a la artista visual a entrar en contacto y tejer redes con las expresiones desafiantes de la década: la nueva objetividad, una propuesta que nucleaba artistas, que entre otras tantas cosas, se interesaban en construir un diálogo crítico con la realidad nacional de aquel entonces.




Escape angle, 1971.

La estimulante vida en Brasil, lo mucho de todo, la intensidad de la calle, la inmensidad de los cerros, la exhibición de los deseos, las contradicciones, la belleza, la fealdad, en fin, la construcción de un paisaje que exige que para afirmarse hay que hablar en un tono rotundo. La palabra es concertar y las situaciones deben ser concertadas. La obra de Anna Maria Maiolino abandona pronto la narrativa figurativa para adentrarse en otras representaciones. Sin embargo, aquellos tempranos grabados postularon la palabra como signo, encargado de expresar sus necesidades internas y coyunturales. El cuerpo, los contornos, lo cotidiano, son aspectos que retoma una y otra vez en su compleja producción, la cual concilia un acto político toda vez que crea puentes, una operación de asociación empática con lo que vive. 


Entrevidas, 1981.


R   S   H   C    I    J    A    E   P   E
 e    í    á    o   m    a    g     r   a    n
l    n   b     l    a     r    u    r     l    u
 a    t     i    o    g    d    a    a   a    n
c   e    t     g    i     i    f     d    b    c
i     s    a     r     n   n    u    a   r      i
 o  i     t    a    a    e    e         a     a
n    s          f       d  s    r                 r
 e             í     o         c

s                a               o
                                 l
                                   o
                                 r

Referencias bibliográficas 

Achugar, H. (1994). Fin de siglo, reflexiones desde la periferia en La Biblioteca en Ruinas. Montevideo: Ediciones Trilce. 

Museo Malba. (2022). [Video]. De https://www.youtube.com/watch?v=tEZdCuNhFKw 

Uhart, H. (2011). Río es un estado de ánimo. Viajera crónica. Extraído de Río exhibe todo: sus jardines, su pasado, sus mendigos, su belleza, su fealdad. Río de Janeiro. (2023). [Fanzine].

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