último sábado
salimos de un macrocentro frenando a cada esquina sin semáforos, el cemento saturado, luces rojas, luces ámbar, todo contenía la fricción de dos ansias por sentir algo hoy. agarramos la calle del río y brotó del parabrisa la pregunta sobre qué choto pasa con la pintura de los silos. a mi me gustan los árboles rosa y vos lanzaste la primera postura. acudir a la amnesia colectiva fue la decisión más cobarde. quizás tendría más coherencia respaldar el acto con la palabra, las caras visibles y un argumento avanzado. no quiero ahondar en la estrategia de la hegemonía, solo pienso que somos todxs tan mediocres al final. idas y vueltas, llegamos a arroyito. conversaciones superficiales hasta que abrimos los ojos. entramos por una cortina de tela y al ritmo de una amoladora la gente, nerviosa, formó un semicírculo ceremonial alrededor de los cuerpos. para mí todo era el sueño de un obrero. todavía no pudimos discutirlo. las texturas precarias de los goces, de las chispas, de las voces bla...